Angeles Cirineos
Angeles pasionarios, Hdad. Nazareno de las Torres, AloraJunto con los ángeles de tipo pasionario que les presentamos el pasado 3 de abril, la Archicofradía del Nazareno de las Torres, de la localidad malagueña de Álora, estrena hoy también en su desfile penitencial una pareja de ángeles cirineos, labrados, como los anteriores, en talla completa por el escultor e imaginero Juan Alberto Pérez Rojas. 

Pérez Rojas pertenece a la última generación emergente de jóvenes artistas que, a lo largo y ancho de Andalucía, continúan reinventando las formas consagradas por los grandes maestros que nutrieron las necesidades artísticas de los templos y las hermandades desde el XVII hasta el siglo pasado.

A punto ya de finalizar la primera década del siglo XXI, la tradición de la escultura religiosa en madera policromada sigue experimentando un florecimiento imparable.

Como fenómeno vivo y asentado en la sociedad de nuestro tiempo, la Semana Santa sigue demandando a los escultores nuevas obras destinadas a sus fines culturales y procesionales, lo que implica la incorporación a su universo estético de renovadas sugerencias y fuentes de inspiración que se suman al bagaje y a la experiencia plástica adquirida y acumulada, de manera progresiva, desde el XVI.

Es evidente que el magisterio de Juan Manuel Miñarro se ha hecho sentir sobre Pérez Rojas quien, desde la base de lo aprendido junto a uno de los pilares fundamentales de la escultura procesional contemporánea, ha aquilatado la formación recibida y se encuentra ahora en una interesante fase de búsqueda personal de unos modismos y un estilo propio que, sin duda, habrá de deparar más de una grata sorpresa en los tiempos inmediatos. Angeles pasionarios, Hdad. Nazareno de las Torres, Alora

Con estos pequeños ángeles cirineos, que simbolizan el auxilio espiritual prestado por Dios Padre a Jesús para llevar el instrumento de la Crucifixión hasta el Calvario, el autor se acerca a los modelos elaborados en la época del barroco dinámico por el maestro sevillano Pedro Roldán y su círculo de seguidores; si bien, ni sus forzados escorzos ni el movimiento de sus alas multicolores y los lienzos con los que cubren su desnudez, logran romper el halo de serenidad con que el artista ha querido evocar también el arte del primer realismo hispalense del XVII.

Al igual que hiciera con los ángeles pasionarios, pese a tener que ceñirse, en este caso, a una actitud similar de cargar con el pesado leño, Pérez Rojas intenta romper la monotonía formal de las tallas imprimiéndoles expresiones diferenciadas. Ambos miran fijamente al piadoso Nazareno, labrado por Navas-Parejo en 1945, pero si uno no puede evitar el llanto, compasivo, ante la agonía que padece, el otro contempla maravillado la heroicidad del Redentor que, pese al agotamiento, continúa su andadura con la dignidad propia de su divina majestad.Nota: Juan Antonio Sánchez López es Profesor y Doctor de Historia del Arte en la Universidad de Málaga. Fotografías de las obras, realizada por Daniel Villalba y Roberto Villarrica.